



Catalina Lercaro (siglo XVI) fue una mujer italo-canaria, perteneciente a la familia de los Lercaro, de renombre en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife, Canarias, España).
Los Lercaro eran una familia de importantes comerciantes genoveses, asentados en Tenerife tras la conquista.
Catalina, hija de Antonio Lercaro, fue obligada a casarse con un hombre mayor que ella, que gozaba de una buena posición y gran riqueza. Este matrimonio de conveniencia no fue del agrado de ésta, quien el mismo día de su boda decidió quitarse la vida arrojándose al pozo que se encuentra en el patio de su casa-mansión (actual Museo de Historia de Tenerife).
La leyenda apunta que el cuerpo de Catalina está enterrado en una de las estancias de la casa, debido a que, al haberse suicidado, la Iglesia se opuso a que recibiera cristiana sepultura en un cementerio. Estos hechos motivaron que la familia Lercaro se trasladara a vivir a La Orotava.
Desde entonces mucha gente asegura haber visto el espectro de Catalina Lercaro paseando por los pasillos del museo. Más tarde en 1993 la casa-mansión se convirtió en el actual Museo de Historia y Antropología de Tenerife.
Actualmente Catalina Lercaro es el "espectro" más célebre de Canarias
¡Pobre mujer! Eso de que te obliguen a casarte con quien no quieres es horrible. Un saludo
ResponderSuprimirY pensar que aún hoy hay países en los que las niñas son obligadas a casarse :(
ResponderSuprimirNo conocía esta historia, gracias por compartirla :)
Un beso grande Ross:)
Chelo, la verdad es que hoy es diferente pero en aquélla época los matrimonios de conveniencia y esas cosas estaban a la órden del día y sí, claro que tiene que ser horrible.
ResponderSuprimirBesotes mi niña,
Yomisma77, pues sí mi niña, por ejemplo loa países islámicos tienen. aún hoy en día, esa horrible costumbre, lo peor es que las pobres niñas están obligadas a casarse, generalmente, con hombres bastante mayores, pobriñas...
ResponderSuprimirSon historias de mi tierra, Canarias, esta es de Tenerife pero en Las Palmas, donde nací, también hay curiosas historias y leyendas.
Otro beso grande para tí preciosa,
ostras!!! Ross, aquí en Gavà existe una historia similar respecto a "los dueños del pueblo"... su hija y el chofer de estos... Espectral tu historia de hoy... jejejej ;)
ResponderSuprimirbesines guapa :)
Chema Barragán, ostras!!! pues sí que es casualidad, de todas formas seguramente en otroa pueblos existirán casos parecidos...
ResponderSuprimirLa historia de hoy es un poco macabra pero en aquélla época pasaban cosas así.
besines para tí también mi niño,
Querida amiga te dejo una poesía que un día compartí con un buen amigo de la red y hoy quiero también compartir contigo.
ResponderSuprimirhttp://www.blogopoemas.com/2009/03/el-amigo-y-el-camino.html
Un beso y gracias por ser siempre tan buena amiga y tener ese corazón tan grande y abierto a todo.
Eso solía ocurrir antes,claro,ahora no te obligan a casarte ni con uno, ni con otro,jeje,menos mal...Como va cambiando todo Ross,donde llegaremos.Bonita entrada Ross...Besos
ResponderSuprimir¿Que le haría ese depravado? jajaja.
ResponderSuprimirUn bico muy grande meniña.
Senovilla, el poema no me lo pusiste para entrar directamente y al poner los datos en el buscador de Google, me sale todo menos tu poema, a ver si me haces el favor y me lo pones que yo pueda acceder con un clic...
ResponderSuprimirGracias por tus palabras, creo que lo de buena amiga sí y lo del corazón... también jeje
Un beso enorme y lindo fin de semana mi niño,
Carmen Silza, pues menos mal aunque en los pueblos cerrados, si estás embarazada o algo, vete a saber cómo se lo montan...
ResponderSuprimirUn beso enorme de lindo fin de semana mi niña,
Carmela, pues me da la impresión de que no tuvo tiempo ni de tocarla jajaja
ResponderSuprimirOtro biquiño enorme para tí me niña y lindo fin de semana,
El amigo y el camino | Blogopoemas de Senovilla
ResponderSuprimirEspero que así salga.
Un abrazo.
Senovilla, gracias, ya he pasado y te dejé un comentario, muy lindo el poema, bello homenaje a un amigo.
ResponderSuprimirUn abrazo mi querido amigo,